Aparición Mariana en El Repilado


En el 1987, Una multitud de personas, cifrada en más de 20.000, se concentró en la aldea onubense de El Repilado ante el rumor extendido de que la Virgen María daría "una prueba" a la niña Alba Bermúdez Navarro, de 11 años de edad, quien afirma que desde hace algún tiempo ve diariamente por la tarde a la Madre de Jesús, junto a un platanero de sombra situado en la cantina de la estación de ferrocarril de la localidad.


La niña vidente llegó al escenario del acontecimiento vestida de blanco y, situada frente al platanero, comenzó a rezar con las manos juntas. Tras varios minutos, ya concluidas sus oraciones, unos guardias civiles la cogieron en volandas para conducirla hasta la estación de Renfe.La niña lloraba. Su madre, muy agitada, repetía gritando una y otra vez: "Mi niña no está loca. Mi niña dice que se ha hecho el milagro". Algunos de los asistentes se desmayaron, otros clamaban al cielo y suplicaban favores, y el resto se limitaba a contemplar cómo se comportaban los anteriores.

Alba Bermúdez, estudiante de quinto curso de EGB, ha descrito su visión de una Virgen parecida a la de Fátima como "una mujer muy guapa con una corona en la cabeza, un vestido blanco, capa azul y con un rosario en las manos juntas sobre el pecho". Ya se cumplió el 70 aniversario de la aparición de la Virgen de Fátima en la aldea portuguesa de Cova d'Iria, así como 20 años desde que visitara el lugar el papa Pablo VI.


El rumor extendido de que la virgen daría una prueba de su presencia atrajo a millares de curiosos, excépticos unos y creyentes otros, desde todas partes de la provincia e incluso desde la de Sevilla. Renfe, ante la demanda de las personas que desde Huelva deseaban acercarse hasta El Repilado, organizó dos trenes especiales que partieron de Huelva a las 14.20 de la tarde y tenían previsto su regreso a las 20.20 horas.

El vicario general de la diócesis de Huelva, Ildefonso Caballero, manifestó que "éste es un fenómeno que surge al margen de la comunidad eclesial, ya que se trata de un movimiento emocional ante el cual la Iglesia se mantiene expectante y prudente, al tiempo que escéptica". El obispado ha negado que se haya iniciado ningún tipo de investigación sobre el suceso.

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